Cómo fortalecer el IVA Digital en América Latina y el Caribe
Ideas clave

- América Latina y el Caribe deben priorizar la implementación del IVA Digital, alineándolo con los estándares internacionales.
- Esto permitiría fortalecer la competencia en condiciones equitativas entre proveedores nacionales y extranjeros, además de impulsar la recaudación fiscal.
- Con este objetivo, el BID, junto con el Banco Mundial, el CIAT y la OCDE, ha desarrollado un toolkit que apoya a los países en el diseño de marcos legales claros, umbrales de registro adecuados y plazos de implementación realistas para el IVA Digital.
El crecimiento de la economía digital, que alcanzó más de US$5 billones en 2025, representa un desafío critico de tributación pues ha transformado profundamente la forma en que los bienes y servicios se producen, se distribuyen y se consumen en todo el mundo.
Esta transformación es especialmente visible en América Latina, hoy la región de mayor crecimiento del comercio electrónico a nivel global. En 2025, su mercado minorista en línea creció un 12,2%, expandiéndose 1,5 veces más rápido que el promedio mundial, hasta alcanzar US$191.250 millones (eMarketer, 2025).
A pesar de esta expansión, las normas tributarias no se han modificado de manera que graven esa nueva riqueza. Mientras los servicios digitales transfronterizos se disfrutan cotidianamente en los países de la región, los regímenes tradicionales de imposición indirecta, diseñados para economías de consumo de bienes físicos, no han logrado gravar de manera efectiva este nuevo universo de transacciones.
El IVA digital —es decir, la aplicación del impuesto al valor agregado (o sus equivalentes) a los servicios digitales prestados por proveedores extranjeros a consumidores locales— se plantea así como un desafío para la política tributaria. La respuesta de los legisladores en ALC ha sido generalmente fragmentada, tardía y técnicamente dispar.
Esta entrada analiza el estado actual del IVA Digital en ALC, y cómo herramientas como el Toolkit del BID, que hemos desarrollado con nuestros socios, puede ayudar a los países en la implementación de este impuesto.
¿Por qué es importante gravar los servicios digitales?
La tributación de los servicios digitales se justifica por tres razones clave.
Primero, la equidad tributaria, ya que evita ventajas competitivas entre proveedores locales y extranjeros y preserva la neutralidad del IVA.
Segundo, el potencial recaudatorio, dado que el IVA es una fuente significativa de ingresos y su aplicación al ámbito digital permite captar recursos actualmente no gravados. El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que los mercados emergentes y en desarrollo tienen un potencial tributario no explotado de hasta 8–9 puntos del PIB (Gaspar et al., FMI, 2023), mientras que ALC podría generar entre el 0,02% y el 0,06% del PIB por país (Jiménez y Podestá, CIAT, 2021).
Tercero, la soberanía fiscal, ya que permite a los países recuperar parte del valor generado en sus mercados por empresas digitales que operan sin presencia física y, en consecuencia, no pagan impuestos directos de acuerdo con las reglas vigentes.
Un impuesto productivo, pero requiere un diseño adecuado
Gravar los servicios digitales con el IVA tiene una lógica fiscal impecable, pero no está exento de debates ni de dificultades técnicas. La principal preocupación es el impacto en los consumidores de menores ingresos. El IVA suele tacharse de regresivo porque los hogares de bajos ingresos destinan una mayor proporción de su presupuesto al consumo que los hogares ricos.
Adicionalmente, si los servicios digitales —plataformas educativas, servicios de ocio, acceso a información— se encarecen por el impuesto, existe el riesgo de agravar las brechas de inclusión digital en la región.
Por último, existen dudas sobre sus efectos sobre la innovación y el ecosistema emprendedor: marcos tributarios excesivamente complejos o umbrales de registro demasiado bajos pueden desincentivar la inversión en startups y modelos de negocio emergentes, precisamente cuando ALC necesita acelerar su transformación digital.
Un toolkit para apoyar el diseño del IVA Digital
El punto de equilibrio está en el diseño, y para eso tenemos una herramienta muy buena: el Toolkit del BID, desarrollado en conjunto con el Banco Mundial, el CIAT y la OCDE, que apoya el diseño de marcos legislativos claros, umbrales de registro razonables y plazos de implementación adecuados.
La herramienta permite que los gobiernos incorporen en las políticas nacionales protecciones para bienes con alta valoración social, como en el caso de Argentina, que exime los libros digitales o de Colombia, que declara exentos los servicios de educación en línea.
La clave, como señala la UNCTAD, es que el IVA Digital no sea percibido como una barrera para la economía del conocimiento, sino como el instrumento que nivela el campo de juego entre lo físico y lo digital, generando los recursos que los Estados necesitan para financiar precisamente la infraestructura, la educación y la inclusión que hacen posible una economía digital más equitativa.
Estándar mundial en la implementación del IVA Digital
La principal ventaja para la implementación del IVA Digital es el consenso internacional sobre el derecho a gravar, lo que no es poco cuando hablamos de transacciones transfronterizas. A diferencia del impuesto directo sobre las actividades digitales sin EP, donde no existe un estándar mundial, las Directrices Internacionales del IVA de la OCDE, refrendadas por más de cien países en el Foro Global de IVA en 2019, establecen los principios de neutralidad y de tributación en destino, y recomiendan mecanismos específicos sobre comercio trasfronterizo, servicios e intangibles.
En estos casos del comercio transfronterizo digital, la OCDE recomienda un proceso que permite que proveedores del exterior sin presencia física cumplan con el IVA mediante registro y declaración en línea, pagando el impuesto directamente y sin necesidad de contar con un representante local ni con retenciones bancarias.
América Latina y Caribe necesita cambiar su abordaje tradicional
A pesar de estas recomendaciones, la mayoría de los países de la región han optado por aplicar la técnica tributaria tradicional para el IVA sobre los bienes y servicios: exigir a los no establecidos que se registren en el país en el régimen general de IVA, que designen un representante y presenten declaraciones y pagos periódicos en el país. Adicionalmente, dado que los pagos se canalizan mayoritariamente por el sistema bancario, varios países establecieron el mecanismo de la retención liberatoria en el intermediario financiero.
Algunos, como Argentina, Brasil, Colombia o Uruguay, aprobaron normas en 2017-2018, antes de las recomendaciones de la OCDE y del Toolkit del BID-OCDE-WBG-CIAT, de manera que la divergencia es hasta cierto punto comprensible, pero otros lo hicieron después.
Todos deberían considerar hoy día las recomendaciones del Toolkit para gravar a las plataformas en un entorno de confianza mutua y facilidad del cumplimiento donde la colaboración se extienda a la investigación sobre las nuevas modalidades de fraude.
A la hora de legislar el lugar de realización del hecho imponible (aplicando el principio de tributación en destino) para el IVA Digital, recomendamos que los paísessigan las Directrices de la OCDE y establezcan el principio general de lugar de consumo, materializado en presunciones como la dirección IP, código SIM de la tarjeta de telefonía, país de emisión del medio de pago y dirección de facturación. Es esencial que las autorizadas tributarias hagan consultas con las asociaciones representativas para que las normas sean sencillas de cumplir, porque eso producirá mejor cumplimiento y mayor recaudación.
Hacia un IVA Digital 2.0: oportunidades de mejora
Para que el IVA Digital sea una herramienta efectiva de recaudación, es fundamental que sea adoptado de manera coordinada por todos los países de la región, a fin de evitar problemas de arbitraje regulatorio por parte de las empresas.
Asimismo, es importante que los países fortalezcan sus mecanismos de fiscalización sobre proveedores domiciliados en otras jurisdicciones y se aseguren de que el IVA Digital se aplique de manera efectiva también en las operaciones entre empresas (B2B), en particular en servicios de software y computación en la nube. En países federales como Argentina, Brasil y México, resulta clave que el impuesto sobre los servicios digitales no genere doble imposición, dada la coexistencia de impuestos de nivel nacional, estadual y municipal.
Para responder a estos desafíos es crítico implementar una agenda de reformas en tres dimensiones:
- A nivel nacional, los países que aún no cuentan con un régimen deben priorizar su adopción, aplicando el Toolkit del BID/OCDE/WBG/CIAT, que se ajusta a las Directrices Internacionales del IVA. No se trata de reinventar la rueda: la experiencia regional acumulada —sistematizada por el CIAT en su Working Paper WP-05-2025— ofrece un menú de opciones probadas.
- A nivel técnico, la digitalización de los procesos de registro y recaudación —a través de interfaces de API entre proveedores y administraciones tributarias— puede reducir los costos de cumplimiento y mejorar el control en tiempo real. El CIAT ofrece de modo gratuito el sistema DEC (Digital Economy Compliance), una solución tecnológica creada para abordar los desafíos de la economía digital.
- Desde la política fiscal, más allá de la recaudación del IVA digital, las plataformas son una fuente clave de información sobre los operadores que las utilizan, como riders, taxistas o comercios, quienes pueden tener obligaciones tributarias y de Seguridad Social. En este sentido, la OCDE recomienda establecer mecanismos de colaboración con las plataformas para el intercambio de información y, así, mejorar el cumplimento tributario de estos operadores.
El valor añadido del BID: convertir el conocimiento en acción
El BID no es solo coautor del Toolkit: es el asesor de confianza que los ministerios de finanzas de ALC necesitan para convertir ese manual en reformas reales.
Apoyamos el diagnóstico actualizado país por país, ofrecemos apoyo técnico para superar los cuellos de botella y, quizá la más estratégica, facilitamos la cooperación regional.
Hay una ventana de oportunidad. Con el Toolkit en mano, las herramientas tecnológicas disponibles, un diseño cuidadoso que protege a los sectores más vulnerables, y la asistencia técnica y financiera que ofrece el BID, la región tiene todo lo necesario para actuar.
