Pymes latinas y caribeñas: ¿listas para el financiamiento de impacto?

Pymes latinas y caribeñas: ¿listas para el financiamiento de impacto?

La inversión de impacto continúa ganando terreno en las estrategias para financiar el desarrollo. Tanto fondos, como bancos de desarrollo y grandes inversionistas coinciden en una idea central: el capital puede y debe generar retornos financieros, y a la vez producir beneficios sociales y ambientales medibles. 

En la última década, este tipo de inversión ha dejado de ser un nicho para convertirse en una clase de activos en rápida expansión a nivel global. De acuerdo con el informe Sizing the Impact Investing Market, publicado por la Global Impact Investing Network (GIIN) en 2024, el mercado mundial de inversión de impacto alcanzó USD 1,57 billones en activos bajo gestión, administrados por más de 3.900 organizaciones, y creció a una tasa anual compuesta de 21 % desde 2019, lo que evidencia una aceleración sostenida incluso en un contexto global de alta volatilidad económica. 

Este dinamismo también se refleja en América Latina y el Caribe, donde el ecosistema de inversión de impacto se ha consolidado como uno de los mercados emergentes más atractivos. En cifras concretas, Bain & Company reportó un crecimiento de 12 veces en 5 años (entre 2008 y 2013), alcanzando los USD 2.000 millones en capital comprometido; en 2021, el Foro Económico Mundial señaló que la inversión de impacto en América Latina “ha crecido más de diez veces en la última década hasta USD 25 mil millones” agregando que hay “más de USD 25 mil millones en activos de inversión de impacto enfocados en América Latina”, y por su parte el monitoreo que realiza Latimpacto desde 2023, refiere que hasta la fecha se han identificado más de USD 328 mil millones en flujos de capital social distribuido en más de 11 mil actividades o proyectos. 

Si bien la región ha mostrado un crecimiento en la captación de inversión de impacto, persisten miles de pequeñas y medianas empresas con ideas, mercados y potencial de crecimiento que no logran acceder a estos recursos.  

¿Qué buscan realmente los fondos de impacto? 

Los fondos de impacto no son filantropía ni inversión tradicional. Según el consenso impulsado por la GIIN, las inversiones que realizan se caracterizan por tres elementos inseparables: intencionalidad, impacto medible y retorno financiero. En otras palabras, no basta con “hacer algo bueno”, pues el impacto debe ser explícito, verificable y gestionado a lo largo del ciclo de inversión. 

Podría decirse que estos fondos invierten como una visión arquitectónica en la que antes de poner un solo ladrillo, se necesitan planos claros que destaquen la tesis de impacto, estructuras adecuadas desde el punto de vista financiero y de gobernanza, y un seguimiento del avance de la obra, con sus respectivas métricas e indicadores. 

Otro elemento clave que buscan los fondos de impacto es la adicionalidad, es decir, les interesa demostrar que su capital hace posible algo que no ocurriría si no estuviera presente, ya sea desde el punto de vista de catapultar la participación de otros inversionistas, o incorporar elementos que sumen valor a agendas como transición verde, inclusión financiera, innovación productiva o empleo de calidad, entre otras visiones de impacto. 

¿Por qué tantas pymes quedan fuera? 

Si el capital está ahí, ¿por qué tantas pymes no logran las inversiones? La respuesta no es solo “falta de financiamiento”. La respuesta es multidimensional, y abarca el hecho de que muchas empresas no están preparadas para absorber capital de impacto. En tal sentido, existen al menos cuatro brechas recurrentes. 

  • Información financiera: Para un fondo, invertir sin información financiera confiable es como navegar sin instrumentos. Muchas pymes operan con contabilidad incompleta, flujos de caja poco claros o sin separación entre finanzas del negocio y del hogar. Esto no solamente eleva el riesgo percibido, sino que encarece los procesos de evaluación y ajustes, dejando a la empresa fuera del radar. 
  • Gobernanza y gestión: En empresas pequeñas es común que todo pase por el dueño. Sin embargo, los fondos buscan roles definidos, procesos básicos y cierta institucionalidad y profesionalismo en la gestión y toma de decisiones, que permitan asegurar la continuidad y reflejen capacidad de ejecución. 
  • Proyectos financiables: Muchas pymes tienen oportunidades claras y buenas ideas, que pueden estar relacionadas con una agenda de impacto, como por ejemplo eficiencia energética o tecnologías limpias. No obstante, es común que estas oportunidades e ideas no se plasmen en proyectos formulados correctamente, que definan con claridad los costos, retornos esperados, riesgos, proveedores, aliados y cronogramas, entre otros elementos críticos para la toma de decisiones de un inversionista. 
  • Medición de impacto: Los fondos de impacto necesitan demostrar resultados a sus inversionistas. Para las pymes, esto implica medir aspectos como empleo, reducción de emisiones, inclusión de mujeres o mejoras de productividad, y otros elementos según la estrategia del inversionista. Sin sistemas simples de recolección de datos, la empresa queda fuera, aunque su impacto real sea significativo.  

¿Cómo fortalecer el puente entre oferta y demanda de inversión de impacto? 

Los ecosistemas nacionales y regionales deben unir esfuerzos para asumir el rol de ingeniero del puente, conectando capital, capacidades y actores. En esta tarea, la participación de CAF ha sido y continúa siendo relevante en la región. 

Los retos pueden resumirse en dos ámbitos de acción: 

  • Articulación de los ecosistemas:lo que permitirá optimizar las capacidades institucionales de la región para impulsar y atraer financiamiento de impacto, haciendo posible la sucesiva atención a las necesidades empresariales en cada etapa de desarrollo y crecimiento, con capacidades locales que permitan conservar el valor y la retribución de las inversiones en la región. Además, este ámbito de acción supone que multilaterales como CAF amplíen su rol como inversionistas ancla y movilizadores del mercado, aportando estándares de gobernanza, capacidades relacionadas con el impulso y la reportería de impacto, entre otras fortalezas a desarrollar.   
  • Preparar a las pymes para invertir: el “investmentreadiness” es quizás la intervención más transformadora pues aporta capacidades a la demanda de inversión que representan las empresas, mediante fortalecimiento de sus prácticas desde la contabilidad básica, pasando por la gobernanza, métricas de impacto, estructuración de proyectos, entre otros elementos de valor que les habilitarán como candidatas fuertes a recibir inversión. 

Así, cerrar la brecha entre fondos de impacto y pymes no es solo una cuestión financiera. Es un desafío de articulación, de capacidades y de generación de confianza. Los fondos buscan impacto medible y retorno; las pymes necesitan acompañamiento para llegar a ese estándar. En ese contexto, CAF y los ecosistemas deben sumar esfuerzos para conectar ambos mundos. Se trata de una de las oportunidades más claras para acelerar un desarrollo productivo, inclusivo y sostenible en América Latina y el Caribe.