Paso Canoas, un antes y después para los puestos fronterizos en toda la región

Paso Canoas, un antes y después para los puestos fronterizos en toda la región

Mientras recorría las modernas instalaciones del flamante paso de frontera terrestre de Paso Canoas en Costa Rica, quedé sumergido en las entusiastas explicaciones de los funcionarios y contagiado por la energía positiva que irradiaba la sociedad civil. En ese momento, me di cuenta de que este proyecto, único en su género, no se limitaba a la infraestructura física. Trascendía los beneficios del comercio de mercancías, una de las actividades más visibles en los cruces fronterizos desde la antigüedad.

Percibí una experiencia positiva de desarrollo, fundamentada en la construcción de políticas públicas de largo plazo y fortalecida por un proceso sólidamente respaldado por la participación cívica.

El Paso Canoas de hoy, concebido como un Centro de Control Integrado (CCI), no se limita a ser una imponente infraestructura, con un área techada de 14 mil m² y obras exteriores de casi 50 mil m²: es fundamental para el comercio, el turismo y la atracción de inversiones. Más aún, a largo plazo, no solo significa beneficios económicos y sociales en las comunidades circundantes, sino que también desencadena un efecto expansivo que trasciende sus propios límites.

Por ejemplo, Timothy Scott Hall, director de Asuntos Gubernamentales de INTEL, una empresa global que manufactura microchips en Costa Rica, explica a expertos del BID que, debido a la incapacidad de los puertos costarricenses para recibir buques Panamax utilizados por la empresa para importar microchips sin ensamblar, probar y empacar desde países asiáticos, los buques deben atracar en puertos panameños. Posteriormente, los microchips en bruto son transportados por tierra hasta la planta en Belén, Costa Rica, donde se ensamblan, prueban y empacan antes de exportarse a múltiples destinos globales. Por esta razón, la eficiencia y la seguridad en los trámites aduaneros de Paso Canoas son fundamentales para INTEL, subrayando la importancia estratégica de este proyecto para grandes empresas inversionistas en esta región centroamericana.

Paso Canoas, un antes y después para los puestos fronterizos en toda la región

“De la noche al día”

El Programa de Integración Fronteriza de Costa Rica representa un enfoque transformador que va más allá de la inversión financiada por un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

No se trata solo de beneficios desde el punto de vista económico y financiero (se estima que permitirá incrementar en US$95 millones las ganancias comerciales anuales del país), sino de generar un “círculo virtuoso” en la región fronteriza. La modernización de Paso Canoas impulsará un mayor dinamismo económico reflejado en nuevas actividades comerciales, áreas logísticas, mejora de procesos, servicios de apoyo al comercio y un mayor desarrollo de infraestructura.

Las instalaciones renovadas de Paso Canoas, a unos 300 kilómetros al sur por carretera de la capital San José y a 4 kilómetros de la línea fronteriza con Panamá, adquieren más relevancia en contraste con el antiguo paso de frontera, que era un verdadero suplicio para los usuarios.

José Antonio Salas, presidente de la Cámara de Comercio de Costa Rica, camina por este recinto fronterizo que nada tiene que envidiar a un aeropuerto doméstico de vanguardia en cuanto al nivel de la infraestructura física y equipamiento tecnológico.

“El cambio es como de la noche al día. El (antiguo) paso fronterizo era un caos: muy pequeño y siempre congestionado”, comenta este empresario costarricense de 51 años, cuya gremial agrupa a las empresas de comercio exterior.

Salas describe un servicio de tránsito terrestre de entrada y salida que era “poco ágil o ineficiente”, poco amigable con el servicio público que necesitan los transportistas. Estos se veían obligados a estacionar el camión con la mercancía, bajar del camión y correr de un lado a otro para realizar los trámites burocráticos o de control fronterizo, siempre con el temor de que los papeles entregados en diversas ventanillas no estuvieran en orden.

Le pregunté al empresario sobre los tiempos de espera y trámites en las viejas instalaciones de los pasos fronterizos: en promedio, los camiones circulan a una velocidad de 16 kilómetros por hora, mientras que a nivel mundial el promedio es de 60 kilómetros. Inclusive, en algunos puntos fronterizos de la región, se avanza a menos de 1 km por hora y los conductores se ven obligados a encender y apagar el motor más de 25 veces. Otro dato que también evidencia una brutal pérdida de competitividad: camiones esperando en fila durante seis horas o más antes de cruzar la frontera.

Todo ello, comenta Salas, no solo provoca un “daño a la competitividad”, sino también sobrecostos que “perjudica al medio ambiente y al consumidor final, quien es el que paga la ineficiencia operativa”.

Con el nuevo paso de frontera, se prevé reducir los tiempos de trámite y espera sustancialmente.  El máximo potencial de esta facilidad se alcanzará cuando los funcionarios panameños pasen a realizar sus trámites de exportación a este nuevo recinto para hacer gestión coordinada de fronteras, lo cual permitirá que los transportistas en una sola parada, prácticamente sin bajarse del camión, realicen tanto los tramites de salida de Panamá como los trámites de ingreso a Costa Rica.

Un cambio de mentalidad

Marjorie Lizano Páez, presidenta de la Cámara Costarricense de Transportistas Unitarios, coincide con el punto de vista de Salas y enfatiza las ineficientes prácticas en los procesos aduaneros que existían en el antiguo Paso Canoas, donde los camiones amontonados podían extenderse hasta 5 a 7 kilómetros.

Esta gremialista, de 49 años y que proviene de una familia vinculada al transporte de carga, tiene una gran expectativa de que el proyecto promovido por el BID contribuya a bajar sustancialmente los tiempos de espera, provoque un cambio radical en los procesos aduaneros y contribuya a mejorar las tareas de los funcionarios de frontera. Había “muchos obstáculos, en todos los sentidos y en la mayoría de los procesos”, afirma la representante de las empresas que prestan servicios de transporte internacional.

La esperanza de Lizano Páez no es infundada. Los programas de modernización fronteriza del BID fueron concebidos precisamente para abordar las ineficiencias en los puestos de frontera, como lo demuestra el problema de las largas esperas. Estos programas también son una herramienta para mitigar los altos riesgos sociales relacionados con el trasiego de mercancías restringidas y sustancias controladas, así como para proporcionar mayores garantías en materia de seguridad e integridad de las personas.

Se trata de un nuevo paradigma que combina la modernización de la infraestructura física con la innovación en los procesos de control y el uso de tecnología avanzada en escáneres y otros equipos de controles imprescindibles en un paso de frontera del siglo XXI. En conjunto, es un sistema de punta en la gestión coordinada de fronteras que también se apoya en la Inteligencia Artificial (IA).

Con el nuevo procedimiento operativo en Paso Canoas, si todo está en regla, el transportista no tendrá que bajar del camión, abandonar la carga ni recorrer las oficinas de control bajo un sol abrasador. Desde ahora, el sistema inteligente de gestión de riesgos realiza una lectura electrónica de la matrícula del vehículo, y la información codificada llega directamente al monitor del oficial de aduanas o migraciones correspondiente.

Tan pronto los funcionarios panameños se integren a este puesto fronterizo para brindar sus servicios de la infraestructura de Costa Rica, se logrará maximizar los impactos del modelo de gestión coordinada de fronteras. Se trata de un hito transformador de la gestión fronteriza. Los controles o fiscalizaciones atomizadas, realizados en alrededor de una docena de oficinas de regulación y supervisión, han dado paso a un sistema integrado entre las agencias del propio país y, aún más, entre las dos naciones fronterizas involucradas. Costa Rica y Panamá ahora actúan bajo el mismo techo, en un “modelo de doble cabecera”, en el cual las autoridades de ambos países realizan en las mismas instalaciones los controles migratorios y de mercancías.

Lizano Páez destaca la importancia de un cambio de mentalidad tanto en el sector público como en el privado. “Hay que cambiar el chip”, dijo. Según ella, es crucial que los funcionarios adopten una nueva perspectiva para garantizar el éxito del proceso. La empresaria elogia la colaboración entre representantes del Estado y empresas en la puesta en marcha del programa en Paso Canoas, destacando un diálogo bidireccional efectivo.

Un trabajo más digno

Andrés Muñoz, presidente de la Cámara Nacional de Transporte de Carga de Panamá, también muestra entusiasmo por el potencial de la nueva obra y espera que este modelo se replique en otros pasos de frontera de la región que todavía siguen operando bajo estructuras que requieren modernización.

Si bien reconoce que en muchos puntos fronterizos persisten desafíos como instalaciones envejecidas y condiciones que no garantizan plenamente la seguridad y bienestar de los conductores, Muñoz destaca los beneficios del nuevo paso para su sector: “Dignifica el trabajo del transportista” y ofrece mayor comodidad y protección para desempeñar su labor.

Más relevante es el efecto económico de la obra en términos de empleo, más allá del transporte de carga, y el impacto significativo para la actividad del turismo, según proyecta Muñoz. Incluso, considera que seguramente impregnará “a toda la comunidad”.

“Es otro mundo”

Oscar Rodríguez López, nacido en Venezuela y de nacionalidad costarricense, vicepresidente de la Cámara de Industria de Costa Rica, comparte el optimismo de sus colegas. Destaca la mejora de los procesos, la reducción de costos, la transparencia, el mejor control ante eventuales cargamentos ilícitos y añade un aspecto nuevo: la mejor conexión que significa con el Canal de Panamá, una vía acuática fundamental que permite a los buques evitar la larga travesía alrededor de América del Sur, reduciendo significativamente los tiempos de viaje y los costos operativos del transporte de mercancías.

A los 62 años, este ingeniero describe Paso Canoas de hoy como “otro mundo, es como estar en otro planeta”. Transmite confianza en el efecto positivo que prevé para el sector privado, viendo el lugar como un entorno donde todo funcionará mejor.

“La forma de progresar en un país”, opina Rodríguez López, es con una “visión a largo plazo, generación de empleo e inversión de capital”, tres virtudes de este paso fronterizo ya convertido en una referencia ineludible para toda la región.

El empresario opina que la obra representa un fuerte estímulo para la colaboración entre ambos países, lo cual se reflejará en un crecimiento económico mutuo. Además, considera que será un incentivo para que avancen los pasos fronterizos de otros países, consolidando así una política de integración regional.

Con la convicción de que la presentación de un mensaje puede ser tan crucial como el mensaje mismo, Rodríguez López y la mayoría de los empresarios con los que converso en Paso Canoas elogian la colaboración entre el sector público y privado, así como el papel de los representantes del BID, que trasciende la financiación o cooperación técnica. Se centran en construir puentes para facilitar el diálogo entre todas las partes, incluidos los diversos actores de la sociedad civil, y en traspasar obstáculos que, sin experiencia en el terreno, pueden parecer insuperables. Todo esto conduce a un mejor entendimiento, mayor confianza y transparencia en la toma de decisiones, explica Rodríguez López.

Uno de los grandes retos sigue siendo establecer buenas prácticas de gestión socioambiental mediante el diálogo y el entendimiento con la comunidad.

El empresario panameño me habla maravillado del respeto que se tuvo por el medio ambiente.  Recuerda el rescate de una treintena de animales silvestres, así como de orquídeas y bromelias.

Incluso se construyó un paso de fauna especialmente para monos tití y perezosos, que se pueden avistar con un poco de suerte.

“Al final, todo se resume en la cultura que transmitimos a nuestra juventud, para que entiendan que se pueden hacer las cosas bien sin afectar la fauna ni la flora”, reflexiona Muñoz antes de despedirse.

Video del nuevo Puesto de Control Fronterizo proporcionado por el Gobierno Nacional de la República de Panamá

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