¿Puede el transporte impulsar el empleo femenino del futuro en América Latina y el Caribe

¿Puede el transporte impulsar el empleo femenino del futuro en América Latina y el Caribe

Ideas clave

  • El sector del transporte ofrece, en promedio, mayor formalidad y mejor remuneración que otros sectores donde hoy se concentra el empleo femenino.
  • Los datos de habilidades provenientes de iniciativas de big data y open data proporcionan una base concreta para orientar políticas y programas de movilidad laboral efectivos.
  • Varias de las ocupaciones en las que las mujeres ya participan activamente pueden funcionar como puntos de entrada al sector del transporte.

Las mujeres representan cerca del 50% de la población en edad de trabajar en América Latina y el Caribe. Sin embargo, solo el 43% de las personas ocupadas son mujeres y casi la mitad trabaja en condiciones de informalidad. Esta brecha no solo refleja una desigualdad persistente, sino también una pérdida significativa de potencial productivo para la región.

Al mismo tiempo, los distintos escenarios de crecimiento muestran que el sector del transporte será uno de los principales motores de creación de empleo formal en la próxima década. Estos empleos, que abarcan desde funciones operativas hasta roles técnicos y de coordinación, en muchos casos ofrecen mayor estabilidad, cobertura territorial y mejores salarios que aquellos donde hoy se concentra el empleo femenino.

El desafío no es solo aumentar la participación femenina, sino facilitar la transición hacia sectores con mejores perspectivas de crecimiento. A partir de herramientas desarrolladas por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se propone un enfoque centrado en habilidades para identificar transiciones laborales viables hacia este sector, ofreciendo una base concreta para el diseño de políticas de empleo y formación más efectivas en la región.
 

Participación femenina y calidad del empleo en América Latina y el Caribe

Durante las últimas décadas, los cambios demográficos y educativos trajeron consigo un aumento sostenido de la participación laboral femenina en nuestra región. Sin embargo, este avance parece haberse estancado: la participación de las mujeres en el mercado de trabajo está, aproximadamente, 23 puntos porcentuales por debajo de la masculina.

Las señales desde el mercado laboral juvenil tampoco anticipan mejoras en el corto plazo: en la región, casi una de cada cuatro mujeres entre los 15 y 24 años no estudia ni trabaja, y el desempleo femenino en esas edades supera el 16%. 

El empleo femenino en nuestra región se concentra en roles administrativos, comerciales, ventas, atención al público, limpieza y servicios personales que, en conjunto, representan cerca del 46% del empleo femenino total.
 

Grupos ocupacionales con mayor participación femenina en América Latina

Muchas de estas ocupaciones tienen proyecciones de crecimiento moderadas o negativas y son más susceptibles a los procesos de automatización impulsados por la inteligencia artificial. 

Prepared by the authors based on LOSTAT (2025)

Los empleos del futuro y el transporte como sector estratégico

En América Latina, dos procesos estructurales están transformando la demanda laboral: la transición hacia matrices energéticas más limpias y la expansión de la conectividad digital.

En un escenario de transición energética exitosa, el crecimiento del empleo se concentraría en actividades intensivas en infraestructura y producción física, como la construcción, la manufactura y el transporte. Algo similar ocurriría en escenarios de expansión digital, donde el despliegue y mantenimiento de redes requieren inversiones en infraestructura y operación logística. 

Las ocupaciones vinculadas a la cadena de valor del transporte, caracterizadas por condiciones laborales relativamente superiores al promedio, se ubican en la intersección de estos escenarios. Entre estas se destacan trabajadores de la minería, la construcción, la manufactura y el transporte; trabajadores de la metalurgia y la maquinaria; trabajadores de oficios eléctricos y electrónicos, entre otros.

Proyecciones del Bureau of Labor Statistics para 2024–2034, aplicadas a la estructura ocupacional de América Latina, sugieren que las ocupaciones operativas relacionadas con transporte e infraestructura podrían representar cerca del 25% del crecimiento total del empleo. A esto se suman oficios técnicos y especializados vinculados al sector, que podrían aportar un 10% adicional.

Este crecimiento supera al proyectado en varios grupos ocupacionales donde hoy se concentra el empleo femenino. El principal reto, entonces, no es la falta de demanda, sino la distancia entre estas oportunidades y los perfiles laborales actuales de muchas mujeres.
 

Múltiples puertas de entrada: habilidades y transiciones hacia el transporte

Este desafío puede abordarse de forma progresiva si se identifican los perfiles laborales femeninos más cercanos a los requeridos en el sector transporte. Para ello necesitamos información que permita comparar habilidades entre ocupaciones y reconocer cuáles pueden funcionar como puertas de entrada viables al sector.

En los últimos años, iniciativas de open data y big data, como O*NET y herramientas como el monitor de vacantes del Observatorio Laboral del BID, han ampliado las posibilidades de análisis del mercado laboral. Estas herramientas permiten caracterizar perfiles ocupacionales, medir similitudes entre habilidades y mapear transiciones plausibles entre roles hoy ocupados mayoritariamente por mujeres y ocupaciones estratégicas del transporte.

En el BID hemos identificado diversas puertas de entrada al sector del transporte. Estas pueden agruparse en dos grandes rutas.

1. Desde ocupaciones elementales hacia roles operativos:
Un primer grupo corresponde a ocupaciones con alta participación femenina y baja calidad laboral, como limpieza, ayudantía, recolección de residuos y otras ocupaciones elementales, que tienen una presencia significativa en empresas vinculadas al transporte. Muchas de estas ocupaciones comparten habilidades transferibles a roles operativos en transporte, como conductoras, operadoras de maquinaria móvil u ocupaciones elementales en construcción y manufactura.

El acceso a oficios más especializados, como los eléctricos y electrónicos, requiere mayores esfuerzos de capacitación, pero también ofrece mejores perspectivas laborales.

2. Desde roles administrativos hacia trayectorias técnicas:
Un segundo grupo lo conforman ocupaciones administrativas y comerciales, como apoyo administrativo, ventas y gestión de información. Estas ocupaciones cumplen funciones centrales en los eslabones logísticos y de operación del transporte que sirven como puntos de entrada. 

Desde allí pueden abrirse trayectorias hacia roles técnicos o de gestión, así como hacia ocupaciones vinculadas a tecnología, ingeniería o ciencia, que requieren mayor especialización, pero ofrecen alto potencial salarial.
 

Una mirada estratégica para impulsar el empleo femenino

En el BID estamos desplazando el enfoque centrado en qué ocupaciones deberían ocupar las mujeres hacia otro más operativo: qué transiciones laborales tienen mayor probabilidad de concretarse exitosamente y qué habilidades deben desarrollarse para ello. Esta nueva perspectiva estratégica ya se está incorporando en nuestros proyectos más recientes. En São Paulo, por ejemplo, el programa de electrificación de la flota de autobuses integra un diagnóstico de diferencias laborales y educativas entre hombres y mujeres, junto con acciones de capacitación y vinculación laboral. En Panamá impulsamos iniciativas de electromovilidad que incluyen mecanismos de formación y apoyo financiero para ampliar la participación femenina en el sector.

Pero avanzar en la inclusión laboral femenina requiere ir más allá del aumento de las tasas de participación y poner el foco en la calidad de los empleos a los que acceden las mujeres.

En una región donde gran parte del empleo femenino se concentra en ocupaciones de baja productividad, alta informalidad y pocas oportunidades de progreso, este desafío es central tanto para el crecimiento económico como para la reducción de la pobreza.

El sector del transporte representa en este sentido una oportunidad estratégica. Su rol en la transición energética y la expansión digital lo posiciona como un motor relevante de creación de empleo formal en la próxima década.

Sin embargo, aprovechar esta oportunidad requiere cerrar la distancia entre estas ocupaciones y los perfiles laborales de muchas mujeres. Un enfoque basado en habilidades permite abordar este desajuste de manera operativa, al identificar transiciones laborales viables desde ocupaciones donde las mujeres ya participan hacia nuevos roles para, así, formular esfuerzos de reclutamiento, formación y acompañamiento laboral de forma más efectiva.

Para conocer más sobre cómo el BID apoya a los países de América Latina y el Caribe en el diseño de políticas de empleo, formación y movilidad laboral basadas en evidencia, te invitamos a explorar nuestros estudiosherramientas de análisis del mercado laboral y proyectos en el sector del transporte.